Si bien el ahorro y la inversión son conceptos que están relacionados; debes tener en cuenta que poseen diferentes roles y objetivos.
¿Qué es el ahorro?
Es el dinero que guardamos para poder disponer de él en el futuro, sin que se vea afectado por algún gasto o cobro.
Ahorrar no requiere de grandes sumas de dinero ni de un riguroso manual o de medios complejos, no tiene distinción de edad, género, raza o ingresos y es un hábito que se adquiere por decisión propia
¿Qué es la inversión?
Es la acción de colocar recursos para obtener ganancias futuras. Es decir, con esta colocación se está haciendo un esfuerzo al renunciar a los beneficios presentes para lograr así beneficios futuros.
¿Por qué ahorrar?
Cuando se ahorra, se establece una reserva para el futuro, se puede prever la independencia económica para crear un capital semilla o patrimonio, que por pequeño que sea, te servirá en el futuro para cualquier propósito.
Invertir… ¿en qué ayuda?
- Ahorro de tiempo y esfuerzo para conseguir metas financieras. Recuerda que tu tiempo también tiene un precio.
- Acceso a otros mercados de inversión.
- Facilidad de seguimiento; gracias a la tecnología, es sencillo tener claro el valor real de cualquier inversión. Esto da tranquilidad a los inversores.
- Podemos invertir en aquellos productos que ofrecen ganancias por encima de la inflación, es decir, que estas ayudarán a que los ahorros se mantengan en el ritmo que marca la inflación.
- Seguridad y transparencia financiera.
Teniendo en claro los conceptos… ¿En qué se diferencian?
La principal diferencia radica en el dinero mismo, cuando ahorramos resignamos la utilización de ese capital y lo resguardamos, pero no lo incrementamos, sino que en un futuro tendremos la misma cantidad monetaria ahorrada. En cambio, si decidimos arriesgarnos e invertir nuestro dinero, no lo vamos a usar en el presente y como recompensa por ello, en un futuro podremos obtener una rentabilidad que incrementara nuestro patrimonio.
El riesgo es un punto que marca la separación de estos conceptos; puesto que representa la incertidumbre sobre la evolución de nuestro dinero durante la inversión, es decir que es posible que nos dé un resultado diferente a lo esperado tanto positivamente como negativamente. Cuando ahorramos el riesgo es inexistente o nulo puesto que la cantidad monetaria solo se encuentra resguardada.
Un claro ejemplo de inversión radica en los inmuebles rurales, los mismos no se deprecian, sumado a que su capacidad de ingresos depende de su nivel de productividad y su valor de venta a futuro iría en aumento.
Mientras que, desde la perspectiva del ahorro, el aumento del capital resguardado esta ligado completamente a la decisión del ahorrador en depositar en alguna entidad bancaria y/o financiera para el aumento por interés.
